El despilfarro, la precariedad y el euro, freno al poder adquisitivo

La luz, el agua, la hipoteca, la gasolina, la cesta de la compra… Pagar el manojo de facturas que se acumulan sobre la mesa  se ha convertido para muchos en un maratón de fondo  al que llegamos con la lengua fuera.  Y es que cada vez nos cuesta más llegar a fin de mes. La clase media en España pierde fuerza a borbotones, provocando que la brecha entre ricos y pobres sea cada vez mayor. Lo fácil es achacarlo a la crisis, pero lo cierto es que si lo hacemos tendremos una visión errónea de la realidad. ¿Por qué hemos perdido poder adquisitivo los españoles?

Para comprender mejor las razones, hay que remontarse varios años atrás. Concretamente al año 2002, cuando parte de la Unión Europea (17 países) adoptó la moneda común, el euro.  Durante dos años, el euro convivió con la peseta, pero una vez que esta desapareció la inflación subió como la espuma. Lo que antes valía 100 pesetas pasó de golpe y porrazo a valer 1 euro, lo que supone algo más de un 66% de inflación. Una inflación que además se ha mantenido en los seis años siguientes a la introducción del euro.

Y como de costumbre, España ha sido uno de los países que mayor inflación ha sufrido, entre otras cosas, porque, por ejemplo, en países como Francia se lanzó una horda de inspectores para controlar la conversión del franco al euro.  Cosa que no sucedió en España.

Crecimos mal[

En la época de mayor bonanza económica,  los españoles ya perdíamos poder adquisitivo.  Entre 1997 y 2007, el salario medio en España aumentó tan sólo un 0,4%, frente a otros países, como Reino Unido o Polonia, donde el poder de compra se elevó por encima del 20%, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Durante esa década, el salario español experimentó la peor evolución de todos los países europeos. En ese año, en 2007 (cuando aún no se hablaba de crisis), los españoles cobrábamos de media 1.922 euros, lejos de los 3.607 euros de Reino Unido, los 3.061 euros de Alemania, 2.615 euros de Francia o  los 2.331 euros de Italia. Así, nuestro sueldo medio era un 18% inferior al de los italianos, un 27% más bajo que el de los franceses, y un 37% menor que el de los alemanes. En relación con la media europea, el salario medio español se queda un 15,2% por debajo.

Nuestro poder adquisitivo (que mide la relación entre precio de bienes y servicios y salario medio) era un 4% inferior a la media comunitaria, situándose al mismo nivel de Eslovenia, y por debajo de países como Chipre o Luxemburgo.

En esta época, en la que España crecía a un ritmo vertiginoso, se creaba empleo (la tasa de paro rondaba el 9%) pero no de calidad. De hecho, en pocos países europeos existen tantos licenciados con sueldos ‘mileuristas’.

Pero no sólo es cuestión de sueldo. La temporalidad fue el ‘modus operandi’ en la forma de contratar.  Según datos de Eurostat de 2007, el mercado laboral español registró la mayor tasa de empleo temporal de Europa: el 31% de los trabajadores era eventual, el doble que en la Comunidad Europea (14,5%), y que en los cuatro grandes: Francia (14,4%), Italia (13,2%), Reino Unido (5,9%) y Alemania (14,6%).

Y es que la temporalidad es uno de los males endémicos de nuestro mercado de trabajo. Para invertir la tendencia, la OCDE insta a España a reformar la normativa de protección de los empleados, ya que es tanta la protección de los empleados fijos que apenas se fomenta la movilidad y la incorporación de nuevos empleados.

Por tanto, aquí encontramos una de las primeras razones a nuestra pérdida de poder adquisitivo: en la época de mayor bonanza económica del país no creamos los mimbres para crear empleo estable y de calidad, sino que el crecimiento de nuestro mercado laboral se basó en contratos laborales mal remunerados (no acordes al nivel de estudios) y, además, temporales.

El nivel de vida

La segunda causa está ligada a nuestro nivel de vida. Cuando a comienzos del año 2000 España crecía, la sociedad se impregnó de un libertinaje que nos llevó a gastar sin tapujos, por encima de nuestras posibilidades.

Según la encuesta ‘Condiciones de vida 2010’, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Agencia Tributaria (AEAT), en 2002, los hogares españoles gastaban de media 15.975 euros, cuantía que se elevó hasta los 30.411 euros en 2009. Esto supone que multiplicamos por dos el gasto medio, mientras que los ingresos medios por hogar se incrementaron en un 56% (frente al 90% de los gastos). ¿Qué quiere decir esto? Que gastamos más de lo que teníamos, lo que ha llevado a las familias a un endeudamiento nunca visto antes, que en conjunto roza el billón de euros.

La partida que más ha tirado de ese espectacular repunte de los gastos es la inversión en vivienda, que ha pasado en los últimos años de representar el 12% del presupuesto familiar a casi el 30%. En 2002 se dedicaban a este concepto unos 1.989 euros anuales frente a los 8.951 euros de 2009. Estos datos reflejan el ‘boom’ que experimentó el sector inmobiliario.

Así, hoy en día la vivienda sigue siendo la partida de gasto que más presupuesto familiar se lleva, casi un tercio. Pero la crisis ha puesto a prueba ese elevado ritmo de vida al que se acostumbraron millones de hogares, y lo peor de todo, se ha llevado por delante a muchos de ellos. Prácticamente todas las semanas vemos en televisión un intento por frenar un desalojo.

Aunque somos nosotros los primeros culpables de haber vivido por encima de nuestras posibilidades, no hay que eludir tampoco la responsabilidad de los bancos, que han concedido créditos a diestro y siniestro, sin calcular las verdaderas posibilidades de retorno. ¿Va usted a comprar una casa? Pues tome, un par de millones más y así de paso compra muebles nuevos y da la entrada para otro coche. Así funcionaba la concesión de préstamos.

Aquí también entra en juego la cultura española, cuya tendencia es la compra de vivienda, al contrario que el resto de Europa, donde optan por el alquiler. Sólo en hipotecas, las familias españolas tienen más de 650.000 millones de euros, equivalente al 60% del Producto Interior Bruto (PIB) español, lo que demuestra que buena parte del endeudamiento de España viene, no tanto por el sector público, sino por el privado.

Según la última encuesta de presupuestos familiares publicada por el INE, el 36,7% de los hogares no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos y las familias con dificultades para llegar a fin de mes se situaron en el 30,4% del total durante 2010.

Ahora, después de una década de descontrol, comenzamos a pisar el freno en el gasto. Demasiado tarde para algunas familias.

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Publicado el 16 octubre, 2011 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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